ARTÍCULO PARA DIARIO DE SEVILLA
8 DE junio de 2005
Así fue conocido popularmente. Corría el verano de 1981, los albañiles sevillanos estaban en huelga por el Convenio provincial, las negociaciones suspendidas. Para el club verdiblanco esto representaba un dilema pues las obras de remodelación del estadio, acometidas como consecuencia del campeonato mundial, no iban a estar acabadas para el comienzo de la liga que se avecinaba.
Me llamó Rafael Álvarez Colunga para decirme que el Betis se ofrecía como mediador. Vi el cielo abierto, consulté con las Comisiones Obreras de la Construcción y estuvieron de acuerdo. Tras varios contactos mantenidos entre las partes, sugerimos que las reuniones se podrían realizar en la sede del Betis, calle Conde de Barajas. La patronal aceptó.
Juan M. Maduit, presidente del Betis, fue nombrado asimismo del Convenio. Nos encerramos un día caluroso con el firme propósito, explicitado por todas las partes, de no dejar la reunión hasta culminar un acuerdo. Horas y horas de propuestas y contrapropuestas, discusiones interminables y duros enfrentamientos, amagos de rompimientos. Rogelio estaba guardando la puerta de la calle para impedir que alguien de la patronal quisiese abandonar la reunión. A pesar de algunos intentos, a Rogelio no se le escapó ni uno.
De madrugada, hicimos un descanso y del bar de San Lorenzo nos trajeron un refrigerio. Aprovechamos para hacer “pasillos” con Bartolomé Clavero de Dragados, era la empresa más fuerte... Comprendió y tras consultar con las otras empresas, hizo una propuesta de acercamiento.
A José Santos y Juan Macho, representantes de CC.OO., les costó trabajo ceder. Tuvimos que reunirnos aparte. Era la época de un movimiento de la Construcción en Sevilla muy fuerte que venía de atrás, dirigido entre otros por Eugenio López, José María Rangel y Antonio Herrera. Al fin cedieron. Serían las siete de la mañana, ya amaneciendo, cuando se dio el acuerdo.
Más tarde, la Asamblea de delegados de la Construcción, reunida en el salón de Calatrava, ratificaría el acuerdo, un buen acuerdo. Se reanudaron las obras, el Betis no tuvo que jugar en campos ajenos o rivales. Se salvó el Convenio, el Estadio y el inicio de la liga. Con el concurso de todos se superó el dilema. El sábado próximo también...
Eduardo Saborido
P.D. Este suceso fue recogido en una historia sobre el Betis editada hace años y hoy desconocida, pues tras infructuosas búsquedas, no he podido conseguir ningún ejemplar.
8 DE junio de 2005
Así fue conocido popularmente. Corría el verano de 1981, los albañiles sevillanos estaban en huelga por el Convenio provincial, las negociaciones suspendidas. Para el club verdiblanco esto representaba un dilema pues las obras de remodelación del estadio, acometidas como consecuencia del campeonato mundial, no iban a estar acabadas para el comienzo de la liga que se avecinaba.
Me llamó Rafael Álvarez Colunga para decirme que el Betis se ofrecía como mediador. Vi el cielo abierto, consulté con las Comisiones Obreras de la Construcción y estuvieron de acuerdo. Tras varios contactos mantenidos entre las partes, sugerimos que las reuniones se podrían realizar en la sede del Betis, calle Conde de Barajas. La patronal aceptó.
Juan M. Maduit, presidente del Betis, fue nombrado asimismo del Convenio. Nos encerramos un día caluroso con el firme propósito, explicitado por todas las partes, de no dejar la reunión hasta culminar un acuerdo. Horas y horas de propuestas y contrapropuestas, discusiones interminables y duros enfrentamientos, amagos de rompimientos. Rogelio estaba guardando la puerta de la calle para impedir que alguien de la patronal quisiese abandonar la reunión. A pesar de algunos intentos, a Rogelio no se le escapó ni uno.
De madrugada, hicimos un descanso y del bar de San Lorenzo nos trajeron un refrigerio. Aprovechamos para hacer “pasillos” con Bartolomé Clavero de Dragados, era la empresa más fuerte... Comprendió y tras consultar con las otras empresas, hizo una propuesta de acercamiento.
A José Santos y Juan Macho, representantes de CC.OO., les costó trabajo ceder. Tuvimos que reunirnos aparte. Era la época de un movimiento de la Construcción en Sevilla muy fuerte que venía de atrás, dirigido entre otros por Eugenio López, José María Rangel y Antonio Herrera. Al fin cedieron. Serían las siete de la mañana, ya amaneciendo, cuando se dio el acuerdo.
Más tarde, la Asamblea de delegados de la Construcción, reunida en el salón de Calatrava, ratificaría el acuerdo, un buen acuerdo. Se reanudaron las obras, el Betis no tuvo que jugar en campos ajenos o rivales. Se salvó el Convenio, el Estadio y el inicio de la liga. Con el concurso de todos se superó el dilema. El sábado próximo también...
Eduardo Saborido
P.D. Este suceso fue recogido en una historia sobre el Betis editada hace años y hoy desconocida, pues tras infructuosas búsquedas, no he podido conseguir ningún ejemplar.
2 comentarios:
Eduardo, un saludo de clase desde Láchar, aqui estamos abrasaicos por el sol pero atentos a lo que escribes, oye no seas flojo y sigue escribiendo,
Admirado don Eduardo; conozco su blog a través del de su amigo López Bulla. Adelante con su bitácora. Ya verá que la blogosfera está llena de miradas amigas. Considereme una de ellas.
Publicar un comentario en la entrada