
ARTÍCULO SOLICITADO PARA LA REVISTA DEL CORREO DE ANDALUCÍA CON MOTIVO DEL 110 ANIVERSARIO DEL MISMO. Publicado el domingo 15 de marzo de 2009
A principios de la década de los años sesenta, había surgido en Sevilla un nuevo movimiento obrero de oposición al sindicato oficial existente, conocido como Comisiones Obreras. Esto había sido posible por la iniciativa de una nueva generación de trabajadores que no habían conocido la Guerra Civil; nacía tratando de superar la larga noche de la represión franquista que duraba ya más de veinte años. Desde el principio, fuimos conscientes de que había que salir a la luz pública y abandonar paulatinamente las catacumbas de la clandestinidad. En este sentido encontrar un hueco en las páginas de la prensa legal existente para las noticias de las reclamaciones laborales, era una tarea prioritaria.
Muy pronto comprobamos que conseguir un solo renglón, aunque fuese de forma esporádica en cualquier diario local existente -entonces ABC, Sevilla, Pueblo, El Correo de Andalucía- tenía una difusión y repercusiones entre los trabajadores muy superior a cualquier tirada de octavillas o manifiestos clandestinos que pudiésemos realizar, además, sin el peligro añadido de la detención y encarcelamiento de sus realizadores.
No fue hasta bien entrado el año 67 cuando esa posibilidad se abrió camino, de una forma regular en El Correo de Andalucía con la entrada en su dirección de Rafael González. En aquellos momentos de la dictadura encontrar un periódico que diera acogida en sus páginas a las noticias relativas al mundo laboral, aunque fuese de forma moderada o encubierta, en ocasiones, era de una importancia excepcional pues, en toda España que sepamos, sólo hubo dos periódicos que se atreviesen en este afán, el diario Madrid y El Correo de Andalucía.
Esta actividad reivindicativa en la práctica de un derecho fundamental como es la libertad de expresión (y de impresión), entonces expresamente prohibido, estuvo desde el principio dificultado y perseguido por el régimen, y las multas, secuestros, registros y prohibiciones sobre El Correo de Andalucía y las presiones sobre sus directores fueron una práctica cotidiana.
El verdadero salto informativo fue la inclusión de una sección diaria titulada “Mundo Laboral” creada en marzo de 1970 tras una reunión en la que asistieron el nuevo director de entonces, José Mª Javierre, Fernando Soto y el que suscribe de CC.OO; Felipe González y Rafael Escuredo del PSOE, y el periodista improvisado Eduardo Chinarro que fue el inductor de esa reunión. Después de un repaso crítico al periódico, los de Comisiones Obreras en nombre del movimiento obrero, exigimos un trozo de periódico para conectar diariamente con los trabajadores y la opinión pública.
Ese trozo de periódico concebido en un principio, sin pretensiones políticas, sencillo, simplemente informativo de los acontecimientos laborales, al poco tiempo de nacer sufrió el primer secuestro. Narrar los paros generales y las reuniones masivas –tenían prohibido citar las palabras huelga y asamblea- que durante semanas los albañiles sevillanos realizaron en abril y junio de 1970, en pro de sus reivindicaciones del convenio, también la huelga general de los panaderos y la de Astilleros... Eso no lo podía aguantar el régimen. A partir de aquí, “Mundo laboral” era minuciosamente revisado por la censura y por la policía, considerándolo el lugar gráfico más politizado de la prensa sevillana.
Los avatares de “Mundo Laboral” y del propio periódico, con sus avances y retrocesos, fueron sucediéndose hasta la llegada de la libertad en 1977, dependiendo de las confrontaciones y contradicciones entre los redactores, el Consejo de Administración y las autoridades franquistas. Hubo momentos en que “Mundo Laboral” lo escondían tanto entre las páginas del periódico, que desparecía. Hubo otros en que, como es el caso de algunas colaboraciones de Felipe González y Manuel Chaves, se dedicaban a comentar leyes, doctrinas y derechos laborales y políticos por conquistar. En otros momentos, Eduardo Chinarro, desbordado por los acontecimientos, consiguió la ayuda de Juan Bosco. También algo tuvieron que ver en sus diferentes etapas, la composición del Consejo de Administración del propio periódico y el papel jugado en él por la Editorial Católica y el Cardenal Bueno Monreal y el grupo del Partido Andalucista encabezado por Rojas Marcos.
Pero sin ninguna duda, este periódico, durante casi una década, jugó un papel esencial en la conquista de la democracia. Editó sus páginas más gloriosas dándole voz a los que no la tenían, los trabajadores, y practicando un derecho fundamental, como es el de expresión, arrostrando peligros, secuestros y campañas difamatorias. Por eso, es extraño que ninguna portada de aquella época o algunas de las tantas páginas de “Mundo Laboral” publicadas, aparezcan en la exposición del 110 Aniversario que están expuestas en la Avenida de la Constitución.
Más que esto, he manifestado en diversas ocasiones, la necesidad de que se publicase una edición en facsímil de “Mundo Laboral” y de las noticias destacadas del propio periódico de esta época. No sé si ya dará tiempo, pero no ha habido mejor ocasión que ésta conmemoración para llevarlo a cabo. Pero, de llevarse a cabo, en el acto que se realizase para su presentación, debería invitarse a todos los directores y redactores de aquélla época, también los linotipistas que confeccionaban el periódico, y por supuesto, a todos aquellos corresponsales voluntarios, muchos ellos representantes destacados de los trabajadores, que desde todas las fábricas y talleres de Sevilla, acudían por las noches, muchas veces esquivando a la policía, a entregar las notas informativas de los sucesos laborales.
Eduardo Saborido Galán
Muy pronto comprobamos que conseguir un solo renglón, aunque fuese de forma esporádica en cualquier diario local existente -entonces ABC, Sevilla, Pueblo, El Correo de Andalucía- tenía una difusión y repercusiones entre los trabajadores muy superior a cualquier tirada de octavillas o manifiestos clandestinos que pudiésemos realizar, además, sin el peligro añadido de la detención y encarcelamiento de sus realizadores.
No fue hasta bien entrado el año 67 cuando esa posibilidad se abrió camino, de una forma regular en El Correo de Andalucía con la entrada en su dirección de Rafael González. En aquellos momentos de la dictadura encontrar un periódico que diera acogida en sus páginas a las noticias relativas al mundo laboral, aunque fuese de forma moderada o encubierta, en ocasiones, era de una importancia excepcional pues, en toda España que sepamos, sólo hubo dos periódicos que se atreviesen en este afán, el diario Madrid y El Correo de Andalucía.
Esta actividad reivindicativa en la práctica de un derecho fundamental como es la libertad de expresión (y de impresión), entonces expresamente prohibido, estuvo desde el principio dificultado y perseguido por el régimen, y las multas, secuestros, registros y prohibiciones sobre El Correo de Andalucía y las presiones sobre sus directores fueron una práctica cotidiana.
El verdadero salto informativo fue la inclusión de una sección diaria titulada “Mundo Laboral” creada en marzo de 1970 tras una reunión en la que asistieron el nuevo director de entonces, José Mª Javierre, Fernando Soto y el que suscribe de CC.OO; Felipe González y Rafael Escuredo del PSOE, y el periodista improvisado Eduardo Chinarro que fue el inductor de esa reunión. Después de un repaso crítico al periódico, los de Comisiones Obreras en nombre del movimiento obrero, exigimos un trozo de periódico para conectar diariamente con los trabajadores y la opinión pública.
Ese trozo de periódico concebido en un principio, sin pretensiones políticas, sencillo, simplemente informativo de los acontecimientos laborales, al poco tiempo de nacer sufrió el primer secuestro. Narrar los paros generales y las reuniones masivas –tenían prohibido citar las palabras huelga y asamblea- que durante semanas los albañiles sevillanos realizaron en abril y junio de 1970, en pro de sus reivindicaciones del convenio, también la huelga general de los panaderos y la de Astilleros... Eso no lo podía aguantar el régimen. A partir de aquí, “Mundo laboral” era minuciosamente revisado por la censura y por la policía, considerándolo el lugar gráfico más politizado de la prensa sevillana.
Los avatares de “Mundo Laboral” y del propio periódico, con sus avances y retrocesos, fueron sucediéndose hasta la llegada de la libertad en 1977, dependiendo de las confrontaciones y contradicciones entre los redactores, el Consejo de Administración y las autoridades franquistas. Hubo momentos en que “Mundo Laboral” lo escondían tanto entre las páginas del periódico, que desparecía. Hubo otros en que, como es el caso de algunas colaboraciones de Felipe González y Manuel Chaves, se dedicaban a comentar leyes, doctrinas y derechos laborales y políticos por conquistar. En otros momentos, Eduardo Chinarro, desbordado por los acontecimientos, consiguió la ayuda de Juan Bosco. También algo tuvieron que ver en sus diferentes etapas, la composición del Consejo de Administración del propio periódico y el papel jugado en él por la Editorial Católica y el Cardenal Bueno Monreal y el grupo del Partido Andalucista encabezado por Rojas Marcos.
Pero sin ninguna duda, este periódico, durante casi una década, jugó un papel esencial en la conquista de la democracia. Editó sus páginas más gloriosas dándole voz a los que no la tenían, los trabajadores, y practicando un derecho fundamental, como es el de expresión, arrostrando peligros, secuestros y campañas difamatorias. Por eso, es extraño que ninguna portada de aquella época o algunas de las tantas páginas de “Mundo Laboral” publicadas, aparezcan en la exposición del 110 Aniversario que están expuestas en la Avenida de la Constitución.
Más que esto, he manifestado en diversas ocasiones, la necesidad de que se publicase una edición en facsímil de “Mundo Laboral” y de las noticias destacadas del propio periódico de esta época. No sé si ya dará tiempo, pero no ha habido mejor ocasión que ésta conmemoración para llevarlo a cabo. Pero, de llevarse a cabo, en el acto que se realizase para su presentación, debería invitarse a todos los directores y redactores de aquélla época, también los linotipistas que confeccionaban el periódico, y por supuesto, a todos aquellos corresponsales voluntarios, muchos ellos representantes destacados de los trabajadores, que desde todas las fábricas y talleres de Sevilla, acudían por las noches, muchas veces esquivando a la policía, a entregar las notas informativas de los sucesos laborales.
Eduardo Saborido Galán
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