lunes 23 de marzo de 2009

NO OS LO PERDAIS




Eduardo Saborido
¡No os lo perdáis! por fin alguien en España admite su culpa en el desencadenamiento de la CRISIS! Don Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de la Banca, admite la culpa de ésta en el “exceso de endeudamiento de empresas y familias” y da por hecho que el mapa bancario se reestructurará...


Ante las preguntas que muchos hacíamos sobre la crisis, acerca de quienes eran sus responsables o sobre a dónde habían ido a parar tantos miles de millones de euros, siempre había algún docto en la materia que decía que la cosa era muy compleja, que nadie se lo esperaba, que no era una cuestión de dinero real sino de operaciones sobre el papel, que no existían culpables. Por lo visto el dinero se había volatizado y convertido en humo y los listos negociantes se habían hecho invisibles.


Ahora ya no cabe esta perplejidad. Aunque tardía y suavemente alguien ha aparecido en los medios asumiendo parte de la responsabilidad en los hechos, quizás emulando a organismos financieros y personajes de otros países que ya lo habían hecho. Menos mal, porque otros responsables como el señor Fernández Ordóñez, presidente del Banco de España, por tanto, la máxima autoridad monetaria del país, que tiene entre sus deberes la vigilancia del buen funcionamiento bancario, ha salido recientemente a la luz pública sin admitir ninguna responsabilidad en este asunto, y proponiendo como una medida importante para superar la crisis, el abaratamiento del despido. Sin comentarios...


Pero otro representante de las finanzas en España, el director general de la FUNCAS (Fundación de las Cajas de Ahorros), Don Victorio Valle, sin ninguna asunción de autocrítica, ha propuesto otra medida revolucionaria para arreglar el sistema: “aumentar las cuotas de los trabajadores a la Seguridad Social”...


Tampoco es verdad eso de que “nadie se lo esperaba”. Hace tiempo que se había convertido en un clamor popular el comentario de que la burbuja inmobiliaria tenía que explotar. Pero más allá de esto, la ostentación que de la ganancia fácil hacían los directivos de las grandes inmobiliarias, la falta de pudor presumiendo del lujo en que se movían, y esa repetida aparición en los medios de la lista de los multimillonarios como si de una competición deportiva se tratase, auguraban el batacazo y la crisis en que estamos inmersos. No sólo era un problema económico sino también una cuestión de moral pública.


Al mismo tiempo, se suceden los cierres de empresas, los ERE´s y disminuciones de plantilla y el aumento galopante del paro. Dicen los expertos que esto no ha hecho nada más que empezar. Está siendo difícil averiguar las causas de la crisis y sus responsables, pero las consecuencias de ésta, sí están claras y también sobre quiénes recaen de inmediato, los trabajadores. Por tanto, no es baladí exigir que en las reuniones de los organismos internacionales en que se discutan y se decidan las soluciones y la salida a esta crisis, deben estar presentes sin ninguna duda, las organizaciones sindicales representativas, que a este nivel sería la Confederación Sindical Internacional, recientemente constituida. A nivel de España deberían serlo CC.OO. y UGT.


En estos organismos creados por los países más desarrollados, como el G20, se ha llegado a la conclusión de que hay que tomar medidas de fondo y cambiar el modelo; esperemos que lo hagan, pero el hombre de la calle seguirá haciéndose las mismas preguntas: dónde está el dinero, quién se lo ha llevado. Porque otro de los fenómenos más indignantes que acompañan a esta crisis, es la aparición simultánea de numerosas estafas de tipo “piramidal”, en España las del Forum Filatélico y COMTSA, entre otras, y a nivel mundial la del señor Madoff, en la cual, está implicado nada menos que el Banco de Santander y sus altos directivos. Esta convergencia de las dos crisis, deja en el aire la pregunta de si están bien definidos los delitos financieros. Por supuesto que la desconfianza se ha extendido como una mancha de aceite afectando entre otras cosas, al sistema de préstamos interbancarios. Ningún banco presta, no hay liquidez, nadie se fía de nadie.


Podemos llegar a la conclusión de que si no se desentrañan hasta sus últimas consecuencias las causas que han provocado esta crisis, si no se rescatan los grandes capitales esfumados, si no dimiten o se cesan, sin blindaje alguno, a los máximos responsables, no será creíble ninguna de las medidas que se tomen; no se puede construir un nuevo modelo financiero sobre una base en la que la desconfianza y las sospechas campan a sus anchas.


Es hora, ante el grado de metástasis que impregna al sistema, de que la autonomía de la política despliegue toda su potencialidad y reforme y controle a fondo a esos otros poderes que como el económico nos han llevado a esta situación; los gobiernos, los parlamentos, nacionales y europeos, los partidos políticos que los sustentan, deben actuar con contundencia porque la defensa de la propia democracia lo exige más que nunca.


7 comentarios:

Narciso Doncel dijo...

bienvenido al espacio de las bitácoras para sindicales!!

Francesco dell' Agro dijo...

Lo mismo digo. Bienvenido a este ciberespacio. Ya era hora que Saborido se tirara al albero de la cibermaestranza para decir la suya: sus admiradores entre los que me cuento, a pesar de no ser de Parapanda, nos felicitamos. Saludos postinvernales.

Ardila dijo...

A usted, maestro, un gran abrazo.

José María dijo...

Desde Extremadura te seguiremos maestro.
Un abrazo.
El Blog de un Sindicalista

Pepe Luis López Bulla dijo...

Maestro, no seas remolón. Publica todo lo que tienes en el almacén de tu archivo. Mira que somos capaces de organizarte una cencerrá para obligarte a editar en tu blog.

Carolina de la Fuente dijo...

Don Eduardo, me sumo al clamoreo de protestas por su silencio bloguístico. Le doy de plazo hasta pasada la Semana Santa. Después haré un llamamiento: "todos y todas contra el silencio eduardiano".

Radio Parapanda dijo...

Edu, he comido con el Gordo y su encantadora esposa. Hemos leído el comentario de nuestra Carolina de la Fuente que no es precisamente una extremista. Más bien, es una reformista de vieja cepa. O escribes --mejor dicho, publicas lo que tienes en la alacena-- o nos plantamos en Sevilla y te armamos un buen follaero. No te saludamos mientras tanto.